La corrección...por lz
- AutoresVarios

- 3 mar 2021
- 7 min de lectura

Son las 17, hace un calor terrible y te observo muy concentrada mientras hacés las correcciones de tus alumnos en la notebook. De sandalias, mini y musculosa, la cual no muestra mucho para mi pesar, pero atesora algo que deseo. Con el pelo recogido por el calor, veo que hay gotitas de sudor en tu piel y me excito.
Estás bebiendo un jugo fresco, y, mientras te miro fijo me toco la verga por sobre el pantalón. Levantás la vista y no entendés que te digo con la mirada que quiero hacerte gozar en este momento. Me incorporo, me acerco y sin decir nada comienzo a masajear tu cuello y te doy unos besitos en la cabeza.
Masajeándote, bajo por los hombros redescubriendo la textura de tu piel. Veo que te relajás, soltás el lápiz, apoyás las manos sobre la mesa y cerrando los ojos me decís: “mmm muchas gracias querido!”. Siento que mi erección ya te roza y lo sabés, pero no decís nada. Sigo masajeando, deslizo el bretel de la musculosa y luego el del corpiño dejándolos caer a los costados y beso las marcas que el sostén deja en tu piel. Suspirás, yo también y el aroma de tu perfume mezclado con el de tu piel me calienta más. Sigo besándote la nuca y el cuello mientras masajeo tus tetas primero sobre la ropa y se sienten tan bien. Las tomo y aprieto suave pero firme como a vos te gusta, primero rodeándolas y luego atacando tus pezones. Sin quitarte nada, zambullo mis manos debajo del corpiño, sintiéndolas muy cálidas, algo sudadas y suaves. Les dedico unas caricias y pellizcos mientras te digo al oído que te ahora no te voy a coger pero te voy a tocar hasta que tengas un orgasmo. Me buscás con la boca entreabierta para besarnos suave aunque intensamente, saboreándonos y peleando lengua a lengua.
Algo incómodo en mi posición sobre vos, pero mirándote de arriba hasta abajo, te libero las tetas, me acomodo la pija dura y me la tocás por arriba de mi bermuda mientras me levantás la remera y vos me atrapás los pezones, primero con tus manos y luego con tus dientes. Empiezo a delirar, con una mano me desabrocho la bermuda y con la otra te aprieto la cabeza contra mí revolviéndote el pelo. Quedo en boxer pero me contengo de sacarme todo, empezás a incorporarte y subís con tu lengua por mi pecho pero te jalo la cabeza hacia atrás tomándote del pelo y te siento como estabas antes, quiero seguir mi plan.
Parándome detrás tuyo de nuevo y apoyándote mi dureza, bajo con mis manos hasta tu vientre. Levanto la musculosa y rodeo el ombligo con mis dedos y tomo tu boca por asalto, me mando con la lengua dura dentro de tu boca buscando el punto más profundo, siento que me das pelea y siento que exploto. Mientras bajo con una de mis manos y tomo el botón de la minifalda, lo abro, acaricio tu pubis por sobre la bombachita blanca de algodón. Termino de quitarte la musculosa y el corpiño mientras me besás y lamés el cuello. Me separo un poquito de vos a buscar aire, y te digo excitado que me estás dando batalla mal nena. Salgo detrás tuyo, me bajo el boxer, me quito la remera y te agarro la cabeza con las dos manos para que me la chupes un poco. No aguanto más. No hace falta que te guíe, me conocés y sabés cómo me gusta. Me lamés el tronco despacito, llegás a la cabeza, la rodeás y te la tragás mientras la humedecés con tu saliva. Te acaricio el pelo y siento que puedo estallar muy pronto porque vengo muy caliente observando tus curvas e imaginándome que te cojo sobre las tareas de tus alumnos. Tiro tu cabeza hacia atrás suavemente, unos hilos de saliva cuelgan de mi sexo y van a tu boca. Me mirás con esos ojitos que brillan cuando cogemos y te como la boca, te lamo los rastros de la saliva mezclado con los míos y los compartimos como si fuese dulce de leche. Me paro y te digo agitado “quedate quietita”.
Te siento bien y pongo tus manos detrás del respaldo. Obedecés, sonreís con cara de picardía y cerrás los ojos. Tomo el cable grueso del transformador de la notebook y te ato las manos detrás de la silla. Suspirás, me empezás a insultar suave y me caliento más, siento que me caen gotas de líquido pre seminal y quiero que las pruebes. Te lo meto en la boca, gemís, movés las caderas y te frotás los muslos intentando auto-satisfacerte. Y te ayudo con una de mis manos, la meto debajo de la bombacha y estás a punto, húmeda, caliente suspirando y gimiendo contra mi erección. Te estimulo algo incómodo mientras me la chupás y me la babeás. Te la saco de nuevo de la boca, pero me voy debajo de la mesa. Tu mirada no se separa de la mía. Quedo a la altura justa de tu conchita. Te levanto de las caderas con mis manos y quito la minifalda y las sandalias. Bajo la bombacha y empiezo el camino de subida, beso tus pies, los deditos con las uñas prolijamente pintadas, el empeine, el tobillo, tus hermosas pantorrillas, la rodilla y hago lo mismo con la otra pierna. Al llegar al muslo me ayudo con mis manos. Amo sentir la sensación de tu piel bajo mis yemas cuando pasa de ser cálida y suave a dejarte “piel de gallina”. Te escalo de a poco, con besos por dentro de los muslos, estoy algo incómodo, pero no me importa y disfruto junto con vos porque me estoy tocando también.
Llego al objetivo, beso tu sexo, te ponés rígida y me acercás tu pelvis a mi cabeza mientras gemís. Paso la lengua por el centro sin quitarla y siento que quiero cogerte fuerte y que disfrutemos. Te acaricio los pechos mientras con una mano y me pajeo suave porque estoy pronto a tener un orgasmo. Luego de saborearte bien, te tomo con mis manos por las caderas y me hundo con mi lengua en tu paraíso. Siento que te ponés rígida y aflojás, meneás tu cadera marcándome el ritmo y cada vez estás más mojadita y más abierta. El aroma de tu sexo cálido y húmedo me excita mucho, más si te movés así. Me apretás la cabeza entre tus muslos y me hacés tu prisionero. No dejo de pellizcarte los pezones y apretarte las tetas, también te meto los dedos de la otra mano en la boca, me los chupás, los saboreás como si fuese mi pija que está en llamas y te pide a gritos. Y así con 4 dedos en la boca, acariciándote las tetas y chupándote la conchita tenés tu orgasmo.
Las contracciones latieron sobre mi lengua y fue mi primer premio en esta batalla. Me mordiste la mano y me la llenaste de saliva porque estallaste ahogando los gemidos en ella. Al quitarla suavemente, la bajo y con tu saliva me acaricio la pija muy suave. Siento que la cabeza me va a estallar (si, las dos cabezas me vas a hacer volar) y me masturbo despacito y tengo mi orgasmo ahogándome contra tu sexo. Quedamos exhaustos, entre el calor, el sexo, pasión y mi capricho.
Cuando pude incorporarme, te desato, te abrazo por detrás, te acaricio, me mordés el cuello con vehemencia y me volvés a insultar porque te interrumpí la corrección. Nos abrazamos y me tiro un poco sobre el sillón porque estoy agotado y te tirás sobre mí. Mientras beso y masajeo suave las marcas que te dejó el cable en las muñecas. Estamos muy sudados, nuestros alientos tienen mezclados sabores ajenos y me excito de nuevo. Deslizo mi mano a lo largo de tu espalda mojada y mi erección vuelve a crecer, llego a tu cola, separo las nalgas y hundo mis dedos en ellas. Suspirás sobre mi boca mirándome fijo, desafiándome. Con una mano toco tu cocha húmeda y caliente y con la otra te estimulo el ano. Nos besamos y quiero no soltarte más. Mientras te movés suavemente refregando el clítoris contra mi pene. No aguantás más, te sentás y con una mano te lo hundís. No hace falta lubricar nada, estamos a punto y me hacés encorvar de placer para atrás contra el sillón. Abro los ojos y verte a horcajadas cabalgando me delira. Te agarrás con una mano un pecho y con la otra te estimulas el clítoris. Te miro y tenés los ojos cerrados, te relamés y el pelo es un desastre y me encanta la postal. Te acompaño con una mano en la cadera, algún que otro chirlo en la cola y otra asaltando el pecho libre. Hace mucho calor y siento el aire enrarecido de perfume, calor y aromas de nuestro sexo. Te tirás sobre mí, nos besamos y sigo el ritmo que marcan tus caderas. Paramos un poco para tomar aire, salgo debajo tuyo y te pido que te quedes así, me encanta tu espalda. Paso despacito el pene desde la nuca por el centro de tu espalda hasta la cintura y me masturbo un poco entre los cachetes de tu cola mientras te tocás y parás más la cola.
Me acerco, comienzo a besar, lamer el perineo, el ano y juego sobre la zona. Movés la cadera en círculos y siento que explotaré pronto. Me incorporo detrás tuyo, vuelvo a meter el índice por detrás para jugar mientras te penetro suave la vagina. Y siguiendo tu ritmo, tengo mi orgasmo dentro tuyo, aferrado a tu cola y con algunas lágrimas. Salgo y ahora vos buscás, necesitás tu orgasmo. Te recostás mirándome de frente, te tocás las tetas, la pancita, el clítoris, hundís tus dedos en tu sexo y saboreás la leche que te acabo de dar. Me tentás mal y me pongo a tu lado, con mis manos y las tuyas acariciándote por todo el cuerpo. Me das a probar tus dedos embadurnados y los saboreo. Nos besamos intensamente y tenés un orgasmo fuerte, sonoro y profundo.
Quedamos a la par del otro porque el ventilador al máximo nos es poco para el calor que generamos. Me levanto, busco agua para refrescarnos, y luego como caballero que soy te tomo de la mano y te invito a que nos duchemos y sigamos dándonos placer hasta que no podamos más.
LZ



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