Fantasmas en la casa...por LZ
- AutoresVarios

- 9 mar 2021
- 7 min de lectura

Dentro del bus iba escuchando una playlist de Miranda! y sonaba “Fantasmas en la casa”.
Quizás éramos los únicos que andábamos en la calle, los fantasmas, el chofer, los cinco
locos en el transporte público y yo. Ese miércoles a la medianoche ya el termómetro
marcaba un par de grados bajo cero. Viendo a través de los vidrios empañados imagino
fantasmas en la salida del metro que me saludan, seres que pueden traspasar paredes y se meten a jugar en salones infantiles, que hay duendes escondidos en la parada del bus me burlan o que los gnomos juegan a la escondida tras un puesto de diarios mientras la ciudad está durmiendo. Vuelvo a la realidad, cambio de app y busco algo que me haga entrar en calor, abro el administrador de archivos y busco un audio que tengo escondido en carpetas que me enviaste. Ese que estás leyendo uno de los relatos que intercambiamos. Me excita mucho escucharte, imaginar cómo lo vives. Imaginar que te tocas, te lames, te mojas mientras lo lees. Y sabes que me pone a mil. Mientras el relato va aumentando (y mi excitación también) me doy cuenta que estoy a dos paradas de tu departamento y que tengo mi pene erecto y se nota a pesar de ir sentado. Disimuladamente lo acomodo para que no me moleste, me incorporo y bajo del bus. El frío casi que me golpea, lo siento los pómulos y en mis ojos. Percibo que mientras camino al edificio voy perdiendo calor y acelero el paso. Marco el código de tu departamento e ingreso. Subo los 7 pisos por la escalera y ya en temperatura llego al departamento. Allí la puerta está apenas abierta veo que en el interior reina una luz anaranjada. Golpeo suave la puerta, me asomo y abro lentamente mientras ingreso. Por lo poco que veo, las luces tenues entre amarillentas y rojizas son de unas velas aromáticas de agradable perfume. Apenas hago unos pasos en la sala, siento una correntada de aire frío que ingresa por el ventanal apenas abierto pero que mueve las cortinas y cierra la puerta. Me dirijo al sofá, en el tv sonaba suave desde spotify una selección de chill out que era ideal para la hora, el día y el momento que ideaste. Me
quito los abrigos y quedo con la camisa blanca, jean negro, zapatos. Comienza nuestro
ritual de hoy: Busco en mi bolso la máscara de cuero negra, e intento hacer un striptis, al ritmo de la música que era suave. Comienzo a quitarme primero los zapatos, las medias, la camisa y el pantalón, y jugando voy quedando con mi boxer, el arnés en el pecho y la máscara con orejas de zorro todo en símil cuero. El pacto es que sos mi espectadora, yo obedezco tus instrucciones enviadas previamente al móvil y luego me retiro. Siguiendo con tu plan, me había afeitado el torso. Comencé a pasarme un óleo perfumado en brazos y el pecho, cosa que me excita mucho y comienzo a disfrutar de mi cuerpo. Entre las penumbras veo una sombra negra con un sobre todo color natural y con la capucha puesta que impide ver el rostro de quien lo porta y que se acerca lentamente. “bella!” pensé e hice como si no estuviese (orden enviada en tu texto) y continuaba aceitando cada parte de mi cuerpo, acariciándome, y de manera disimulada acomodo mi erección hacia la izquierda para estar más relajado. Mi boxer tiene 2 cierres sobre los muslos; tomo el la derecha, lo subo y luego igual con el de la izquierda y con la respiración algo acelerada me freno antes de abrirlos y liberarme de la prenda. Siento que suspirás fuerte y me sonrío, a la vez que tapo para que no me mires todavía la verga dura. Intento moverme sensualmente. Me bajo el boxer para liberar mi pene erecto y al hacerlo saltar como a vos te gusta y veo que te acomodas mejor en el sillón frente a mí. Lo tomo con mi mano y comienzo a masturbarme suavecito, como me pediste. Primero lo tomo desde la base, subiendo por el tronco y bajando suave. Con la otra mano también acaricio los huevos y el perineo moviendo mis caderas hacia vos. Sé que te gusta ver a los chicos de webcam tocarse, sean gays o no, y me dejo llevar. Siento que puedo acabar pronto si me lo propongo, aunque no es la idea. Intentando bajar mi excitación me siento en el sillón, frente a vos. Y continúo acariciándome con el óleo ahora en mis muslos, mis pantorrillas y mis pies. Mi piel brilla a la luz de las velas, lo disfruto y me gusta el aroma del aceite mezclado con mi perfume y siento que tu respiración más marcada que me dice lo mismo aunque no te vea. Subo por mis muslos, recuerdo que me pediste que me ponga en 4 patas y me estimule el ano sin penetrarme. Obedezco y la verdad que vuelo. Con la otra mano me pellizco los pezones, bajo por mi vientre, acaricio mi pene y siento que casi tengo un orgasmo. Alcanzo a controlarlo, pero algunas gotas de semen caen sobre el sofá. Como me pediste, las tomo con mi mano y las paso por mi pecho. Incorporándome busco una fusta con tiritas de cuero y la paso por distintas partes de mi cuerpo, me azoto suave en distintas zonas sobre todo en las nalgas (algo incómodo pero vale la pena). Mi cuerpo reacciona a cada estimulación tanto de mis manos como de la fusta y se escapan gotitas de líquido. Me paro y las saboreo entre mis dedos mirándote fijo, intentando ver el brillo de tus ojos, las curvas de tu boca o algo de ti.
Imagino que es tu mano que recoge y me las da a saborear mis flujos. Siento mucho calor, estoy transpirando, mi corazón está acelerado, mis gemidos y gruñidos ya no puedo (ni quiero) disimularlos. Me sigo masturbando con la otra mano, luego con las dos y controlo otro orgasmo. Siguen saliendo gotas de semen de mi verga que está a mil y me encanta la textura del mismo contra mi piel mezclado con el óleo y ese néctar lo distribuyo por mi cuerpo. Una brisa de aire fresco me envuelve, y es extraño pero siento que eres tú que me abraza. Pero estás allí, sentada observándome. La sensación del aire fresco en mi piel me erizó casi todo el cuerpo y me encendió. Me pediste que aguante el orgasmo lo más que pueda. Juego con el látigo, busco el dildo que te regalé y lo chupo como te gusta, me lo paso por el cuerpo pero no me penetro. "Esto te va a costar caro nena" pensaba mientras me masturbo con el dildo vibrando y meneándolo aferrado a mi verga. "Qué ganas de tomarte y darte en cuatro patas hasta mañana" dije en voz alta. Jugando con mi cuerpo, los accesorios y tus caprichos, aguanté seis orgasmos. Tengo la cabeza del pene enrojecida del placer. Estoy sensibilizado de pies a cabeza y por momentos hubiera estallado como un adolescente mirando una porno casera. Tu idea de tenerte allí frente a mí observándome y haciendo caso a tus morbos, oler tu perfume en el aire mezclado con el óleo, las velas, el aroma de mi sexo, todo eso hace una combinación explosiva. Siento una explosión de energía intensa, me recorre todos los chacras de arriba hacia abajo. Me hace sentir poderoso y débil a la vez, gimiendo casi como lo hacés vos. Mi leche cae sobre mi vientre y el pecho y cada chorro es una liberación de energía intensa. No puedo moverme, no puedo soltar el pene aún algo erecto pero hipersensibilizado por el orgasmo y me falta el aire, necesito aire para recuperarme. Un par de minutos después, recuperando el estado, meneo suave la verga de nuevo. Me tiento y me masturbo, con suavidad disfrutando las texturas en mi mano y en mi cuerpo. Me escucho gemir al tocarme los pezones, el pecho, mi vientre y meterme mano en las nalgas y acariciarme el culo recordando cuando lo hacemos
mutuamente. En ese trance de pensamientos y deseo estallo nuevamente quedando en
posición casi fetal, mordiendo un almohadón del sillón que ahoga mis gruñidos. Intentando tomar todo el aire posible para recuperarme y algo somnoliento por los orgasmos percibo que te vas hacia el cuarto casi flotando. Me levanto y al seguirte no estás. La ventana está abierta, la cama tendida como la dejas en la mañana y busco en tu baño y tampoco allí estás. Abro roperos, me tiro debajo de tu cama, en la cocina, en el living y nada. Me visto y me lavo la cara un par de veces para entrar en la realidad, enciendo la tv, veo la hora, el lugar, coincide todo con el celular “me estoy volviendo loco” pensé. De repente siento ruido de llaves y abren la puerta. Es ella. Me mira terminando de vestirme y me dice “ay perdón! Se murió la batería del móvil y mi amiga al traerme tuvo un inconveniente con el vehículo! Mil perdones... pero.. qué pasó aquí?” dijo mientras miraba el panorama. “Estuviste con otra!” y lo siguiente que escuché fue el estampido de un cachetazo en mi mejilla derecha. “Vete imbécil! Eres un cerdo! Un hijo de putas! Aprovechaste para cogerte a otra! Eres una basura! ...” y me retiré de su departamento levantando mi bolso, mis abrigos mientras me pegaba con un adorno de metal y yo intentando explicarle algo de lo ocurrido. Al llegar a la planta baja, salgo del edificio ya totalmente armado, dolorido y muy contrariado por lo vivido.
“Pero si estabas ahí, cómo que no eras vos, quién era, que pasó” No había fumado nada, ni bebido, ni nada para tener semejante alucinación me dije. En la parada del bus, a eso de la 1.30 am, la ciudad es un desierto. Veo el camión recolector de basura que en la vereda del frente está levantando los contenedores de basura, cómo su brazo mecánico los vacía dentro de su depósito y luego los deja en su lugar. Al retirarse, veo sobre esa vereda alguien. Se me congeló hasta el corazón cuando la vi “Es la misma mujer que estaba dentro del departamento!” Me dije. Cruzo la calle a paso a acelerado como quien busca respuestas y al acercarme a ella gira sobre si misma y caminando en dirección a la avenida principal la atraviesa “te van a atropellar! Cuidado!” le grito al ver un patrullero que venía con las sirenas y a toda velocidad y ella inmutable caminando con sus tacones negros, su gabardina y cierro los ojos para no verla destrozada. El móvil policial la atravesó, al igual que lo hicieron las 3 motos que lo acompañaban y posteriormente el bus. Miré la hora en el reloj pulsera, miré lo mismo en el celular y lo último que vi de ella es que atravesó una pared de un prostíbulo derruido y abandonado. Sin salir de mi asombro, escucho venir al bus que me lleva a casa, corro y lo alcanzo a tomar. Iba solo y la mente llena de preguntas. Tomo el móvil, le coloco los auriculares y cosas de no creer, comienza a sonar “Fantasmas en la casa”. Por LZ



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